LA CRISIS DE PORTUGAL AVISA A ESPAÑA
La deuda en Portugal avanza y no cede. Los intereses que penalizan las obligaciones siguen día a día con una irrefrenable y alarmante escaldad. Casi se convierte en rutina que los títulos a cinco años batan registros históricos desde la entrada en vigor del euro al cotizar al 10,587 por ciento.
Pese a la petición de ayuda externa del país luso, realizada de forma oficial por el Gobierno socialista el pasado 6 de abril, la presión de los mercados sobre Portugal no ha remitido desde entonces, tal y como pronosticaba la mayoría de analistas.
Ahora mismo, las autoridades lusas y un equipo enviado a Lisboa por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, se encuentran en una fase de negociación por la solicitud de rescate del gobierno portugués.
Y es que la deuda portuguesa según los últimos estudios técnicos se estima que está en cerca de los 80.000 millones de euros para los próximos tres años. Ante tal alarmante situación, España está en alerta máxima. Con Portugal ya caída, hay bastantes posibilidades de que España pierda la capacidad de financiarse en los mercados en los próximos dos años.
La evolución del sector de las cajas de ahorros, la reestructuración inmobiliaria, el acceso a la vivienda y los esfuerzos de la consolidación fiscal determinarán una caída más próxima y más grave de España en los próximos dos años.