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18 Sep
por: admin

Predisposición empresarial

A día de hoy decir que una empresa ha de estar preparada para afrontar los cambios del entorno, parece un premisa básica, evidente y racional; pero no hace demasiados años, tanto Organizaciones, Instituciones y Empresas vieron cómo disponían de los recursos humanos, tecnológicos y disciplinas necesarias para afrontar cambios  excesivamente bruscos.

Toda Organización, Institución o empresa ha de disponer de los medios necesarios para afrontar los cambios del entorno y del mercado, no sólo para sobrevivir, sino para adaptarse a él, y seguir siendo eficientes.

Esto significa un actitud de mejora constante, tanto en la calidad de los bienes y/o servicios como en la prestación que reciba el cliente, una mejora del valor añadido empresarial.

La empresa ha de trabajar siempre bajo dos premisas básicas:

- La adaptación permanente a los requisitos, necesidades y preferencias del cliente, con el objeto de aumentar el volumen de ventas y la cuota de mercado.

- Capacidad de detectar ineficiencias internas y externas, así como capacidad para solventarlas, especialmente las relativas a la empresa, su estructura y funcionamiento (ineficiencias internas).

¿Cómo actuar para lograrlas?

La organización ha de estar organizada de forma que todos los trabajadores sigan estos patrones en su actividad/área o departamento.  Estableciendo un entorno propicio para el desarrollo de la actividad de forma eficiente.

La empresa ha de tener en cuenta en todo momento que es necesario satisfacer las necesidades del cliente, necesidades que son cambiantes, que evolucionan.

Adaptarse a este tipo de cambios implica un compromiso, que va más allá del simple esfuerzo o de la interés, ha de perpetuar en el tiempo. Ha de estar implícito en la filosofía empresarial y ha de ser la forma en la que la empresa en su conjunto logra sus objetivos.


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